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PASCUA DEL ENFERMO: EL PODER CURATIVO DE LA FE EN LA ENFERMEDAD



La Pascua está por terminar y el VI domingo de este tiempo pascual la Iglesia dedica su atención especial al mundo del enfermo. Es un tiempo que se inicia el día 11 de Febrero con la Jornada Mundial del Enfermo y concluye en este domingo especial donde se quiere resaltar el acompañamiento como eje de fondo y de base de toda una cultura que quiera hacer más humana y más digna no solamente la vida del paciente sino la de toda la humanidad.


Este texto que sigue está tomado de la Asociación de Profesionales Sanitarios Cristianos, publicado en "Labor Hospitalaria" n.302 (2012)

"Vivir la enfermedad y la muerte no es fácil humanamente. Vivir la fe en ellas, tampoco. Pero cuando se vive de verdad, la fe sana, cura, salva y se convierte en fuente de salud. Pues la fe:

• Ayuda a afrontar su enfermedad con realismo y asumirla con paz con todas sus consecuencias

• Anima a emprender la importante tarea de ir recomponiendo su vida, fuertemente trastornada por la enfermedad

• Sana la comunicación con los demás y la acrecienta.

• Comunica serenidad, paz y esperanza.

• Ilumina y llena de sentido la existencia.

• Fortalece en la debilidad e infunde aliento, coraje y paciencia en la lucha por la curación. • Consuela en la angustia y robustece en la inseguridad.

• Ayuda a sobreponerse ante la situación irremediable y a asumirla con entereza.

• Despierta la confianza en el Padre y renueva su capacidad de seguir amando a Dios y a sus hermanos aun en medio del dolor.

• Abre al Espíritu dador de vida y fuente de consuelo.

• Descubre nuevas posibilidades de ser útil, y de evangelizar desde la enfermedad.

• Conforta, da paz y anima a poner confiadamente la vida en las manos amorosas del Padre y a confiarle nuestro futuro".


Son muchas las experiencias que cada día podemos tener todos los que nos acercamos al lado de cada enfermo o de cada familiar y comprobamos que todo lo que aquí se ha mencionado es cierto.



Asumir la enfermedad desde la fe y desde la espiritualidad hace que cada persona pueda encontrar las vías y los caminos de paz que antes tal vez jamás hubiera pensado alcanzar. Y ciertamente es así.

El valor que tiene el mundo de la espiritualidad en el ámbito de la enfermedad, sobre todo cuando hablamos de personas en su estado final de vida, tiene un valor insustituible de fortaleza, de serenidad, de paz, de sosiego... que al final se contagia a quien está a su lado. Y es entonces cuando el dolor se convierte en esperanza y da paso a la paz y a la armonía donde la vida se ha recolocado y todo tiene sentido.


La finitud a la que pocas veces estamos acostumbrados a hablar entra en escena cuando uno menos se lo espera. Pues tanto esta como la espiritualidad, van de la mano y ambas tienen que caminar juntas, de la mano, buscando los caminos por los que transitar de la mejor de las maneras. Crecer juntas. Hablarse, relacionarse, fusionarse. Y de este modo, al final de la historia de cada uno, ambas estarán presentes y habiéndose reconocido, no habrá ya miedo ni gran tristeza, sino esperanza y luz.

Cuánto nos cuesta aún comprenderlo y lo tenemos al alcance de la mano.....


Juanma Arija

Capellán Hospital Vázquez Díaz (Huelva)

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