• juanmaarija

LA PALABRA QUE ESCUCHA

Actualizado: abr 30



Hay palabras que contienen toda la esencia de la vida y que cuando se pronuncian hacen que fluya luz, esperanza, paz, ilusión, serenidad, presente que abraza el pasado y el futuro. Son palabras que ofrecen sentido a la vida en los momentos de mayor dificultad y desesperanza. Son palabras que disipan la niebla en la que la vida a veces se mece y se desliza a tientas buscando puertas de salida.

Las palabras también mueven y activan cada corazón que busca paz y consuelo.

Son palabras que acompañan los procesos de cada persona que se acerca a nuestra vida y hace que a partir de ahí ya no sea la misma de antes.


Por sí solas, las palabras carecen de sentido si se despersonalizan, si caminan al margen de cada historia relatada. Las palabras arropan y dan el calor que cada persona necesita en cada momento y en cada ocasión.


Pero las palabras van acompañadas de silencios intensos cargados de escucha atenta y respetuosa. Un silencio atento que nunca juzga sino que valora y anima cada persona a volverse a situar en el camino donde la vida fluye y donde todos los sentimientos tienen cabida, también los que hablan de esperanza, de paz y de ilusión. Son silencios y palabras que sanan.


Acompañar es dejar espacio al otro, el que necesite. Es dejar el tiempo al otro, el que necesite. Es percibir cada expresión con el mayor de los respetos. Es aprender a caminar juntos, sin prisas. Es comunicarse vida unos a otros hasta alcanzar el mirador desde donde poder ver todo el horizonte, con todas sus componentes. Es mirar la vida en toda su amplitud hasta el punto de poder recolocar cada historia vivida en su lugar, el que corresponde, dejando así que el alma interior encuentre sosiego y descanso. El que se merece después de tanto buscar y de caminar.

La palabra que escucha, sana. El valor de la palabra nunca debería perder esa componente de vida. La sociedad en la que todos vivimos, donde las palabras a veces se vuelven cuchillos afilados nunca podrá encontrar su lugar si no deja espacio al encuentro, a la palabra que crea y que construye, al silencio que escucha y que educa.



Juan Manuel Arija

Capellán Hospital Vázquez Díaz (Huelva)



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