• juanmaarija

¿EUTANASIA? NO, gracias



¿Por qué nos planteamos matar a una persona y no ayudarla a vivir en todo su proceso de enfermedad?

A lo largo de mi vida profesional he vivido momentos difíciles junto con el enfermo y su familia, pero los enfermos “no quieren morir”. Pasan por tratamientos agresivos con la esperanza de sanar o estar mejor.


Cuántas veces me he sentido con las manos vacías sin saber qué decir ni cómo acompañar en los momentos críticos de una enfermedad terminal, pero cuántas veces he formado parte de un equipo donde se planificaban los cuidados del enfermo; donde nuestro objetivo principal era ayudarlo a que recibiera la ayuda que deseaba y la que necesitaba.


Los enfermos, incluso los terminales, no quieren morir si tienen controlados sus síntomas y si se sienten apoyados ellos y sus familias. Pero ¿qué ocurre cuando no tienen ayudas suficientes o cuando los equipos de cuidados paliativos no llegan porque son escasos? ¿Qué ocurre con una enfermedad como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) tan agresiva que necesita gran cantidad de recursos para que los enfermos realicen las actividades de la vida diaria? Que el enfermo y familia pueden llegar a desear el final de la vida, si no reciben la ayuda suficiente.

Sólo en dos ocasiones a lo largo de 38 años de profesión, un enfermo me pidió morir. ¿Qué ocurría? Algo fallaba: aparece el dolor ¿El dolor físico? Si es así, es necesaria la revisión del tratamiento y ajustar dosis. Pero ¿y si no es el dolor físico y lo que le pasa es un dolor que le invade todo su ser? Es angustia vital; es miedo…

Pide a gritos que lo acompañemos, que estemos presentes, que le escuchemos, que aliviemos el dolor y si somos capaces… “El enfermo no quiere morir”.

Cuántas veces su dolor eran asuntos pendientes con su familia, o sufría porque su familia estaba cansada en sus cuidados y no podía más… Su deterioro físico, su impotencia o esa rabia que le impedía ver más allá; vivir día a día a tope sintiendo la brisa, los olores, los colores… ¡Sentirse vivo un día más! O ese miedo al momento de la muerte…


Por mi memoria pasan imágenes de hombres y mujeres que cuando han recibido los cuidados necesarios, físico, espiritual, emocional; cuando se han sentido acompañados, queridos por su familia y que el personal sanitario ha estado a su lado hasta el final…. han aceptado su momento final con paz y nunca en su rostro observé el miedo.

Y no puedo pasar de largo lo que aprendí, lo que sentí, lo que viví con cada uno de ellos.

Mi recuerdo agradecido.


María Ferrer Milán. Enfermera.

Directora del Secretariado de P. de la Salud

625224247

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